Hotel París-Londres: Donde el atardecer encontró su luz

Place of creation: Escaldes-Engordany, Andorra
Date: 2005
Medium: oil on canvas
Dimensions: 38 × 55 cm (unframed)

Painted en plein air from the platform extending along the hotel façade above the river

La historia detrás del cuadro

Era enero en un diminuto principado de montaña. Los visitantes llegaban para esquiar, ir de compras y disfrutar de los restaurantes. En verano, una vez derretida la nieve, los paisajes más admirados se encontraban en lo alto de las montañas, a veces a varias horas de camino a pie. Abajo, en la ciudad, entre edificios de hormigón, asfalto y montañas de pizarra gris, pocos pensaban en buscar la belleza.

La pintora estaba acostumbrada a que la elección de sus motivos despertara sorpresa. Más de una vez le habían preguntado qué encontraba digno de ser pintado en una calle corriente o en algún rincón aparentemente anodino de una ciudad, a veces incluso antes de haber visto el cuadro.

Aquel invierno había dedicado bastante tiempo a buscar un lugar desde el que pintar. Finalmente lo encontró junto a un hotel, donde un puente muy corto cruzaba el río de montaña. Desde una terraza situada sobre el agua se veía cómo el río se alejaba entre los edificios hacia las montañas del fondo. En primer plano estaban las farolas del hotel.

Regresó allí con su caja de pinturas, el lienzo y todo el material necesario cuando la tarde de enero empezaba a declinar.

Durante el trayecto por la ciudad, el peso de cuanto llevaba se hacía sentir a cada paso. Iba demasiado ligera de ropa para aquel frío y no disponía de prendas más abrigadas. Las aceras heladas volvían inseguro cada movimiento. Cuando llegó al hotel, llevaba el cansancio de todo el camino en el cuerpo.

Pero la luz ya estaba cambiando. Comenzó a montar el caballete y a preparar la paleta.

Se acercó un vigilante de seguridad. Le explicó que se encontraba en una propiedad privada y que allí no estaba permitido pintar.

Cuando el vigilante se alejó, ella siguió sacando pintura de los tubos sobre la paleta. La luz se escapaba a cada instante. No había tiempo que perder y, en realidad, tampoco había otra opción que empezar.

En cuanto comenzó a pintar, el frío dejó de ocupar sus pensamientos. Su cuerpo seguía expuesto al aire de enero, sobre aquel mismo suelo traicionero, pero toda su atención estaba entregada a la pintura. La luz cambiaba, cambiaban los colores sobre el lienzo y los minutos transcurrían casi sin que se diera cuenta.

Se le acercó un caballero alto, vestido con elegancia. Fue extraordinariamente cortés: le preguntó de dónde era e intercambió con ella unas palabras amables. Después se despidió y siguió caminando por la terraza hasta entrar en un chalé independiente, contiguo al hotel. Solo se podía acceder a él atravesando los terrenos del establecimiento.

Ella se preguntó si sería el propietario.

El vigilante había estado observando desde cierta distancia. Unos minutos después volvió a acercarse. Esta vez no mencionó la propiedad privada. En cambio, le advirtió con mucha amabilidad que tuviera cuidado: el suelo alrededor del caballete estaba peligrosamente helado.

Y la dejó seguir pintando.

La luz desaparecía más deprisa de lo que ella podía trabajar. Al final quedó tan poca que ya no pudo continuar. Dejó los pinceles y el frío, que había estado allí todo el tiempo, volvió de pronto a hacerse sentir.

Todavía quedaba recoger la caja de pinturas, cargar con el lienzo y recorrer de vuelta las calles heladas de la ciudad.

A la tarde siguiente regresó aproximadamente a la misma hora. La luz cambiaba con la misma rapidez y volvió a tomar los pinceles.

Hacia el final de la sesión, cuando ya casi era hora de recoger las pinturas, el vigilante se acercó una vez más. Sabiendo que ella era extranjera, señaló el estudio y dijo una sola palabra:

—Bonito.

No se entretuvo. Se alejó y la dejó continuar con su trabajo. Dos años después, el hotel cerró y fue transformado en apartamentos residenciales. La terraza sobre el río permaneció allí, al igual que el nombre del hotel, conservado en el título del cuadro.

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